¿Sabes qué se siente al ser el cajero automático de un político que no ha doblado el lomo en su vida?
Te lo cuento.
Acaba de salir el dato: el coste laboral en España ha subido.
Casi 30 euros por hora.
Dicho así, parece que eres rico.
Pero tú sabes que no.
En Euskadi, la broma es todavía más pesada.
Aquí nos venden el «oasis vasco» mientras nos desangran a impuestos.
Ese dinero no va a tu bolsillo.
Va a mantener la estructura de un chiringuito que cada vez es más grande.
Pagamos como suizos para vivir con la incertidumbre de un mileurista.
El mundo al revés no es una frase hecha.
Es que tú trabajas más para que ellos gestionen peor.
Es que cada hora que echas en el taller o en la oficina, un trozo gigante se lo queda la administración.
Y luego, cuando vas al médico o necesitas un trámite, te dan las gracias y «vuelva usted mañana».
La gestión política en Euskadi se ha convertido en un arte: el arte de sacarte el dinero con una sonrisa y decirte que es por tu bien.
Si te gusta que te desplumen mientras te dan palmaditas en la espalda, este post no es para ti.
Si estás harto de que tu esfuerzo financie sus delirios, bienvenido al club.
La realidad es simple.
O despiertas, o seguirás pagando la fiesta de los que nunca invitan.
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