¿Alguna vez has intentado pagar la factura de la luz enseñándole al del banco un folleto sobre la «resiliencia climática»?
Piénsalo.
En noviembre nos van a meter en Bilbao el mayor congreso europeo de salud pública.
Más de 3.000 comunicaciones científicas, 146 países y la OMS entera paseándose por la villa.
Dicen que van a hablar de equidad, de sinergias y de innovación.
Lo que no dicen en la nota oficial es quién paga el buffet, las moquetas y los hoteles de cuatro estrellas de los cientos de burócratas que vendrán a decirnos cómo tenemos que vivir.
Spoiler: lo pagas tú.
Mientras a ti te cuesta la misma vida conseguir una cita presencial con tu médico de cabecera en Osakidetza antes de que se te pase el dolor, el Gobierno Vasco prepara la alfombra roja.
Nos venden el «Pacto Vasco de Salud» y los «Faros de Innovación» como si fueran avances históricos.
Pero la realidad para tu bolsillo es otra muy distinta.
Más comités, más eventos internacionales para colgarse medallas y más impuestos forales destinados a financiar fotos de políticos sonrientes.
La salud pública no se mejora organizando cumbres internacionales para hablar de lo buenos que somos.
Se mejora gestionando el dinero del contribuyente con respeto, no gastándolo en pirotecnia institucional mientras las listas de espera en la sanidad pública vasca siguen batiendo récords.
Si quieres circo, el que están montando para noviembre en Bilbao pinta espectacular.
Si lo que querías era que tus impuestos sirvieran para atenderte rápido cuando te pones enfermo, me temo que vas a tener que seguir esperando.
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