¿Alguna vez te has preguntado cuánto te cuesta mantener la sonrisa de un político vasco?
Te lo voy a decir sin rodeos: 5.879 euros brutos al mes.
De base. Sin despeinarse.
Mientras tú haces malabares para pagar la cuota de autónomos, el alquiler que no para de subir en Donosti o la hipoteca en Bilbao, en el Parlamento Vasco se han coronado como los mejores pagados de toda España.
Primer puesto nacional. Campeones del dinero ajeno.
Cobran casi el doble que un diputado en Galicia (2.360 €) y superan de largo el sueldo base del mismísimo Congreso de los Diputados.
Y eso sin meter la tijera a los complementos por comisión, dietas, kilometraje y gastos de representación. Porque cuando se trata de blindarse el bolsillo, nunca hay discrepancias ideológicas.
Te dirán que es por el nivel de vida. Te dirán que la política de calidad hay que pagarla. Te dirán cualquier milonga envuelta en corbata y moqueta.
La realidad es mucho más cruda: aquí pagamos impuestos de primera para sostener una casta que legisla a espaldas de tu nómina.
Mientras la presión fiscal ahoga a las empresas y a las familias de Euskadi, en la sede parlamentaria no se siente el frío de fin de mes.
A ellos nunca les falta la calefacción ni les tiembla el pulso al subirte las tasas.
Porque cuando la fiesta la paga el bolsillo de otro, el menú siempre es de cinco tenedores.
ESPACIO PATROCINADO POR INMO HOUSE FLIPPING:


