El hospital te regala un paquete de pañales y el Gobierno una hipoteca de 34.000 €

¿Sabes cuánto costaba nacer en este país cuando tú eras pequeño?

Prácticamente nada.

Un poco de dolor, unas cuantas lágrimas y una palmada en la espalda.

Hoy la cosa ha cambiado. Bastante.

Acaba de salir el último informe de la Fundación Civismo. Los números no mienten, aunque a los de arriba les encante maquillarlos.

Cada criatura que asoma la cabeza en un hospital nace automáticamente con una deuda de más de 34.000 euros pegada a la espalda.

Bajo el brazo ya no viene un pan. Viene una factura que no ha pedido.

No ha aprendido a gatear y ya le debe el sueldo de un año y medio a la fiesta de unos señores en moqueta que jamás pagarán sus desmanes.

Aquí en Euskadi nos encanta llenarnos la boca con el «oasis vasco», el Concierto Económico y la supuesta gestión impecable.

Mucho golpe de pecho foral. Mucho discurso de autogobierno mientras el agujero de la deuda pública no para de tragar billetes.

Al final del día da igual si la ventanilla es de Madrid o de la Diputación: la fiesta la paga el mismo de siempre.

Tú. Tu nómina. Tu autónomo asfixiado. Y ahora, tu hijo recién nacido.

Nos venden bienestar social mientras hipotecan el aire que respirarán tres generaciones que ni siquiera han votado.

No es mala suerte.

No es coyuntura internacional.

Es saqueo con corbata y sonrisa institucional.

Y si crees que esto se arregla aplaudiendo en el telediario o esperando que la administración te perdone un céntimo, prepárate para la siguiente factura.

Porque cuando el Estado invita, la cuenta siempre te llega a ti.

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