El nuevo decreto «anticrisis» o cómo vaciarte el bolsillo mientras te dan las gracias

¿Te gusta que te tomen el pelo o es que ya te has acostumbrado al olor a quemado de tu cuenta bancaria?

Ayer aprobaron en el Congreso otro de esos decretos con nombre heroico que, curiosamente, siempre terminan igual.

Ellos lo llaman «escudo social».

Yo lo llamo marketing barato pagado con tu esfuerzo.

Dicen que bajan el IVA de la pasta y el aceite, como si un descuento de céntimos fuera a compensar que llenar el depósito en Donosti sea hoy un deporte de riesgo.

Es fascinante.

Te rompen las piernas y luego pretenden que les des las gracias porque te han comprado unas muletas (con tu dinero, por cierto).

En Euskadi, mientras tanto, nuestros políticos se llenan la boca con la «singularidad fiscal» y la gestión modélica.

Modélica para ellos, claro.

Porque mientras tú haces malabares para llegar a fin de mes, la maquinaria pública no deja de engordar.

¿De qué te sirve un decreto «anticrisis» si la inflación real se merienda tu sueldo antes de que el Boletín Oficial del Estado se haya secado?

La realidad es simple, aunque duela:

Si esperas que un político solucione tus problemas financieros, tienes el mismo sentido común que alguien que intenta apagar un incendio con gasolina.

Este decreto no es para ti.

Es para que ellos duerman tranquilos pensando que han hecho algo mientras tú sigues pagando la fiesta.

La próxima vez que veas a un político sonreír hablando de ayudas, echa mano a la cartera.

Porque, créeme, van a por ella.

Conclusión: El Estado no te cuida; el Estado se sirve de ti, y cuanto antes lo entiendas, menos te dolerá el siguiente hachazo.

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