El colapso matemático: Por qué construir más es una trampa si no se frena la demanda (Parte 5/5)

Hemos llegado al final de esta serie y la conclusión es tan clara como dolorosa: No hay cemento suficiente en todo el País Vasco para tapar el agujero de una demanda desbocada.

Si has seguido los cuatro posts anteriores, ya sabes que te están mintiendo. Te dicen que el problema es que no se construye, pero la realidad es que sobra demanda. Y sobra por una razón que nadie en el Parlamento Vasco se atreve a decir en voz alta sin temblar.

Bienvenidos todos los que vienen a aportar, a trabajar y a integrarse. Lo que no podemos permitir es que el dinero de tus impuestos se convierta en el ‘sueldo’ de quienes eligen la dependencia frente al trabajo.

La bañera que se desborda

Imagina una bañera. El grifo está abierto a tope (la demanda) y el agua se sale, inundando el baño. ¿Cuál es la solución lógica? ¿Comprar una bañera más grande o cerrar el grifo?

Nuestros políticos (PNV, Bildu, PSOE) te proponen comprar una bañera más grande cada año. Pero el grifo de la demanda —alimentado por una inmigración descontrolada y un efecto llamada de ayudas sociales que no tienen parangón en Europa— suelta agua cada vez más rápido.

Construir 1.000, 5.000 o 10.000 viviendas protegidas no sirve de nada si cada mes entran 15.000 personas nuevas al sistema con derecho preferente a esas soluciones. Es una batalla perdida. Es, literalmente, quemar tu dinero para nada.

El fin del «Modelo Vasco» de bienestar

El problema de que sobre demanda no es solo que el alquiler suba. El problema es que el sistema colapsa.

Cuando la demanda supera la capacidad física de una tierra, los primeros que caen son los de casa. Los vascos que pagan impuestos se convierten en los «paganos» de una fiesta a la que no están invitados. Se rompe la cohesión social porque tú ves que, por mucho que te esfuerces, nunca llegas a ese «mínimo» para que te ayuden, mientras la cola de la demanda externa no deja de crecer.

La única solución que no te van a dar

La solución no es declarar zonas tensionadas (ya vimos que eso es un suicidio). La solución no es dar más bonos de alquiler (que solo suben el precio final).

La solución pasa por:

  1. Reconocer que el territorio tiene un límite. Euskadi no es infinita.
  2. Cerrar el grifo de la demanda artificial. Priorizar de verdad al que lleva décadas sosteniendo el sistema con su esfuerzo.
  3. Dejar de usar la vivienda como cebo electoral para captar nuevos colectivos a costa de los derechos de los ciudadanos actuales.

Conclusión: Es hora de despertar

Si seguimos comprando el discurso de que «falta oferta», seguiremos viendo cómo nuestras ciudades se vuelven inaccesibles y cómo el futuro de nuestros jóvenes se esfuma.

No falta oferta. Sobra demanda. Y sobran políticos cobardes que prefieren gestionar el caos antes que decir la verdad y poner orden.

En Contigo Euskadi hemos cumplido contándotelo. Ahora te toca a ti decidir si quieres seguir creyendo en cuentos de hadas o empezar a exigir que cierren el grifo.

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