A ti, que te dejas la espalda trabajando en Euskadi, te están tomando el pelo.
El Servicio Vasco de Empleo (Lanbide) acaba de confesar que tiene a 41.000 perceptores de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) completamente desaparecidos del mapa. Están «ilocalizables».
Imagínatelo. Cuarenta y un mil personas reciben su cheque puntualmente cada mes en su cuenta bancaria, pero la administración no tiene ni la más remota idea de dónde viven, si se han mudado a un resort en el Caribe, si han cruzado la frontera o si, directamente, el beneficiario ya pasó a mejor vida y alguien sigue cobrando la herencia a tu salud.
Es un agujero negro que representa cerca del 10% de las ayudas. Un descontrol absoluto pagado con el sudor de tu frente. Mientras tú haces malabares para pagar los autónomos, el IVA o la hipoteca, el Gobierno autonómico reparte el dinero público con una laxitud que roza el insulto.
Exigimos dos cosas claras y urgentes. Primero, la suspensión inmediata de cada uno de esos pagos hasta que aparezcan en carne y hueso. Segundo, auditoría estricta y que se exija la devolución obligatoria de cada euro cobrado de forma fraudulenta.
Y ya que están perdiendo el tiempo publicando edictos invisibles en el boletín oficial, que publiquen de una vez la lista completa de nombres de esos expedientes bajo sospecha. Queremos saber a quién le estamos financiando la vida por la cara.
Si tú tienes que justificar hasta el último céntimo de tu negocio, ellos deberían, como mínimo, saber a quién le regalan tus impuestos. Basta de mantener a fantasmas con carné de subsidiado.
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