Ya hemos reventado los dos primeros mitos: que no falta oferta, sino que sobra demanda, y que esa demanda se engorda con un «efecto llamada» que te deja a ti, Euskaldun, en la cola.
Ahora vamos a por la última gran mentira que te están vendiendo, esa que suena tan bien pero que es dinamita para tu bolsillo y para el mercado: la declaración de municipios como «zonas tensionadas» para limitar los precios del alquiler.
La lógica perversa de los «expertos»: Menos es más (para ellos)
Te dicen que si limitan el precio del alquiler, la vivienda será «más accesible». Es como decir que si prohíbes los coches caros, todos tendremos un Ferrari. Pura idiotez.
La realidad es que la historia ya nos ha demostrado, una y otra vez, lo que pasa cuando el Estado mete mano en el mercado:
- Desaparece la oferta: Si al propietario no le compensa alquilar (por el precio, por la inseguridad jurídica, por el riesgo de impago…), ¿qué crees que hace? Retira su piso del mercado. Lo vende. O lo deja vacío. Así de simple. Menos oferta, no más.
- Aumenta el mercado negro: Si no hay pisos «legales» a precios absurdamente bajos, la gente sigue necesitando un techo. Y ahí entra el mercado negro, sin contratos, sin garantías, con precios aún más inflados y abusos.
- Baja la calidad: Si el propietario no puede subir el precio, ¿qué incentivo tiene para invertir en mejoras? Ninguno. Tu piso se convierte en una ruina porque no hay rentabilidad para mantenerlo.
Pero a ellos les da igual.
El verdadero objetivo: Controlar, no solucionar
El objetivo de declarar zonas tensionadas y limitar precios no es solucionar el problema de la vivienda. Su verdadero objetivo es tener más control.
- Control sobre los propietarios.
- Control sobre el mercado.
- Y, lo más importante, control sobre tu voto.
Te venden la ilusión de que están luchando contra los «especuladores» mientras el problema de la demanda descontrolada sigue intacto. Es una cortina de humo para que no mires al verdadero culpable: una gestión desastrosa que prioriza el voto fácil sobre la sensatez económica.
Es la misma táctica de siempre: crea un problema (o empeora uno existente), ofrece una «solución» que suena genial pero no funciona, y así te conviertes en su «salvador».
La farsa de la «protección»
Cuando un político te dice que «te está protegiendo» con una ley de vivienda o una zona tensionada, lo que en realidad está haciendo es:
- Alejar la inversión.
- Destruir la poca oferta que queda.
- Y, al final, condenarte a pagar más por menos, o a no encontrar nada.
Porque si la oferta se reduce y la demanda sigue descontrolada, el que pierde eres tú. Siempre.
Esta es la tercera parte de esta verdad incómoda. En las próximas, hablaremos de quiénes ganan realmente con todo esto y cómo podemos empezar a salir de esta trampa.
Bienvenidos todos los que vienen a aportar, a trabajar y a integrarse. Lo que no podemos permitir es que el dinero de tus impuestos se convierta en el ‘sueldo’ de quienes eligen la dependencia frente al trabajo.
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