La mentira del ladrillo: No faltan pisos, sobran manos que nadie puede absorber (Parte 1/5)

Cada vez que abres el periódico o enciendes la televisión en Euskadi, te bombardean con lo mismo: «Falta oferta de vivienda». Te lo repiten tanto que, al final, te lo crees. Como los borregos.

Pero la verdad es otra. Y es mucho más jodida de digerir.

La cruda realidad: No faltan casas, sobra gente (para la capacidad real)

Vamos a dejar de decir tonterías. España, y por ende Euskadi, tiene un parque de viviendas enorme. Hay pisos vacíos. Hay pueblos enteros con casas con las persianas bajadas. Pero te insisten en que hay que construir más. ¿Para qué?

El problema no está en el número de ladrillos. El problema está en la demanda descontrolada.

Cada año, la entrada de personas en este país es tan brutal que ninguna capacidad de construcción del mundo podría seguir ese ritmo. Es pura matemática. No puedes pretender meter a tres millones de personas más en diez años y luego sorprenderte de que los precios se disparen y no haya donde vivir.

Esto no es un problema de oferta. Es un problema de cabeza, de planificación y de pura cobardía política.

El mantra de los inútiles: «Construiremos más»

Cuando un político te dice «vamos a construir más vivienda», lo que te está diciendo es: «No tengo ni idea de cómo solucionar esto, pero te voy a vender la moto para que me sigas votando».

Porque saben que:

  1. Construir es lento: Una casa no se hace en un mes. Ni en un año.
  2. Construir es caro: ¿Quién lo paga? Tú. Con tus impuestos.
  3. Construir no soluciona el origen del problema: Es como intentar vaciar un cubo con un agujero en el fondo. Puedes echar agua sin parar, pero seguirá vaciándose.

El agujero es la demanda infinita y sin control. Hasta que no tapemos ese agujero, podemos construir ciudades enteras y seguiremos con el mismo problema.

La verdad que no quieren que oigas

La única razón por la que te venden la historia de la «falta de oferta» es porque así desvían la atención de la verdadera causa: una gestión migratoria caótica y una política de subvenciones que genera un efecto llamada insostenible.

Mientras ellos culpan al «mercado» o al «propietario malvado», tú sigues sin encontrar un piso digno en Bilbao o en Donostia.

Este es el primer asalto. En los próximos posts seguiremos desgranando esta mentira. Porque si no sabemos identificar el problema real, nunca encontraremos la solución.

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