La gran estafa del ladrillo | cómo PNV y Bildu juegan con tu nómina en Madrid

¿Tú también trabajas como un cabrón para que otros decidan qué puedes hacer con tus cuatro paredes?

Hoy en el Congreso se ha visto el teatro al completo. Ese circo donde unos hacen como que legislan y otros se envuelven en banderas.

El Gobierno sacaba a subasta dos decretos de vivienda cocinados a prisas y a golpe de pancarta. Intervencionismo de manual. De ese que promete alquileres baratos y lo único que consigue es que los propietarios echen la persiana y no alquilen ni a su madre.

Junts les ha dicho que no. Por cálculo, por interés o por lo que sea, pero han frenado el despropósito.

¿Y los nuestros? Ah, los nuestros. Los que dicen representarnos en Madrid.

Bildu, tragando con todo y aplaudiendo con las orejas. Comprando el relato de salón que destruye la oferta real y espanta a cualquiera que tenga dos ahorros metidos en un piso.

Y el PNV, jugando al funambulismo de siempre. Un “sí crítico” al primero para quedar bien con Moncloa y un “no” de postureo al segundo cuando vieron que el barco ya se hundía. La eterna tibieza que te deja vendido.

Porque mientras ellos calculan sillones y votos cautivos, la realidad en Donostia, Bilbao o Vitoria no cambia un ápice.

El currela de a pie sigue sin poder pagar el alquiler. Las familias de clase media siguen acribilladas a impuestos. Y los ahorradores ven cómo su esfuerzo se convierte en diana de leyes hechas por burócratas que jamás han pagado una hipoteca de su bolsillo.

Nos venden solidaridad de escaparate financiada con el sudor del contribuyente vasco. Regulan, asfixian el mercado, hunden la inversión y luego se extrañan de que los jóvenes sigan compartiendo piso con 35 años.

La política actual no soluciona problemas: los crea para luego vivir de prometerte la solución.

Si sigues esperando que Sabin Etxea o los despachos de Madrid cuiden de tu patrimonio, vas listo. Tu bolsillo solo lo defiendes tú.

David Lomeña | Contigo Euskadi 

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