Bienvenidos todos los que vienen a aportar, a trabajar y a integrarse en nuestra cultura del esfuerzo. Euskadi se hizo grande con manos que venían de fuera a sumar. Lo que no podemos permitir es que el dinero de tus impuestos se convierta en el ‘sueldo’ de quienes eligen la dependencia frente al trabajo.
¿Sabes qué ha pasado mientras tú te preocupabas por cómo llegar a fin de mes?
El Gobierno ha decidido que las normas no importan. Que entrar en tu casa sin permiso tiene premio. PSOE y Podemos acaban de ampliar la regularización de ilegales. Así, sin anestesia.
Un insulto a la inteligencia y un bofetón al que cumple la ley.
Dime, ¿para qué sirven nuestras leyes de extranjería? ¿Para qué sirven las fronteras? ¿Para qué sirve el esfuerzo de miles de inmigrantes que SÍ hicieron las cosas bien, que esperaron sus turnos, que presentaron sus papeles y que hoy trabajan codo con codo con nosotros?
Sirven para poco cuando tienes a unos dirigentes que ven a las personas como simples votos en potencia o como piezas de un tablero ideológico.
El mensaje es claro: Saltarse la ley sale gratis
Cuando regularizas de forma masiva a quien ha entrado ilegalmente, lo que estás gritando al mundo es: «Ven, no importa cómo lo hagas, aquí no hay consecuencias».
Es el efecto llamada definitivo. Y lo peor no es eso. Lo peor es que te lo venden como «humanidad».
¿Humanidad con quién?
- ¿Con el trabajador vasco que ve cómo los servicios sociales se colapsan?
- ¿Con el joven que no tiene acceso a ayudas porque siempre hay alguien con «prioridad»?
- ¿Con la clase media que sostiene sobre sus hombros un sistema que se resquebraja?
Solidaridad con el bolsillo ajeno
Es muy fácil ser solidario cuando el dinero no sale de tu cuenta corriente, sino de la nómina de los ciudadanos. Cada regularización masiva conlleva una carga para el sistema de salud, de educación y de ayudas que ya está al límite.
No es odio. Es matemática. Es justicia. Es defender lo que es nuestro.
En Contigo Euskadi no compramos el discurso del miedo, pero tampoco el del «buenismo» suicida. Queremos una Euskadi próspera, segura y ordenada. Y eso empieza por respetar a quien paga e integrar a quien aporta. Lo demás es populismo barato financiado con tu sudor.
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